El día después del relato: Venezuela tras la caída de Maduro
lunes, 5 de enero de 2026
Hoy, el día después, empiezan a verse cosas en Venezuela que hace solo unas semanas parecían extrañas y que ahora encajan demasiado bien.
Llamó la atención que varias aerolíneas europeas suspendieran sus vuelos a Venezuela tras advertencias sobre riesgos crecientes para la seguridad aérea. Entonces se habló de precaución, de protocolos, de decisiones técnicas. Hoy, después de los ataques del 3 de enero y de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, aquellas advertencias parecen haber anticipado algo más que una simple medida preventiva.
También ha quedado en entredicho el papel de algunas figuras de la oposición. María Corina Machado y Edmundo González han sido protagonistas del relato político durante meses. Pero, llegado el momento decisivo, cuando el poder quedó en el aire tras la salida de Maduro, no fueron ellos quienes ocuparon ese vacío. El control se mantuvo, al menos por ahora, dentro del mismo entramado que llevaba años gobernando.
Se ha quitado a Nicolás Maduro, pero no está claro que se haya desmontado el sistema que lo sostuvo durante más de dos décadas. Delcy Rodríguez, uno de los rostros centrales del chavismo, sigue en escena. Cambia el actor principal; el decorado permanece.
En la calle, el contraste es visible. Muchos venezolanos que celebraron la caída de Maduro han vuelto en pocos días a la incertidumbre y a las caras largas. El día a día no ha mejorado. El ruido ha bajado, pero la vida sigue igual. Y eso dice más que cualquier discurso.
Tal vez por eso empieza a abrirse paso una sospecha incómoda: que todo esto no iba exactamente de democracia ni de libertad, sino de orden geopolítico. De petróleo y tierras raras. De marcar límites a China. De reorganizar equilibrios de poder en nombre de un relato mayor.
Mientras tanto, la gente de a pie sigue esperando.
No verá cambios inmediatos.
No verá mejoras sustanciales a corto plazo.
Cuando pasa el estruendo, la realidad vuelve a ocupar su sitio.
Quizá por eso escribir en voz baja sigue siendo necesario.
Porque cuando se apagan los focos, lo que queda no es el relato,
sino la verdad.
Y hoy, el día después, esa verdad se parece demasiado a la de antes.
Este texto forma parte del espacio Geopolítica y poder global, donde intento mirar el poder más allá del ruido y los relatos oficiales.
— José
En Voz Baja
