La distancia y los hechos
Ayer volé sobre un mar de nubes al amanecer.

Este espacio estuvo un tiempo en silencio. No porque el mundo se hubiera calmado, sino porque el ruido no siempre permite pensar.
Hoy vuelve a tener sentido abrirlo. Lo que está ocurriendo en Venezuela, Groenlandia y otros escenarios confirma que muchas de las preguntas de fondo siguen ahí: el poder, los intereses, la soberanía, los relatos que justifican la fuerza y las personas que quedan fuera del encuadre.
Aquí no encontrarás análisis de urgencia ni consignas. Encontrarás textos escritos con distancia, con duda y con memoria. Algunos se adelantaron a los hechos. Otros cobran sentido cuando la realidad los alcanza.
Este espacio no pretende explicar el mundo. Intenta, simplemente, mirarlo con atención cuando todo empuja a pasar de largo. Retomado en enero de 2026.
Antes de entrar en los textos, quiero dejar algo claro.
Una aclaración necesaria
He leído testimonios de personas que describen un sufrimiento que no admite relativizaciones. Hambre, miedo, humillación, violencia institucional. Nada de eso puede ponerse en duda ni explicarse desde la comodidad.
Pero también he visto cómo ese dolor se utiliza, se selecciona o se ignora según convenga. A veces no importa la gente que sufre, sino a quién sirve su sufrimiento en la batalla política de turno.
Entender ese dolor no obliga, sin embargo, a renunciar a pensar el contexto más amplio. Analizar intereses geopolíticos no es justificar dictaduras ni borrar responsabilidades internas. Tampoco es aceptar que el sufrimiento ajeno se use para ajustar cuentas propias.
Los dramas colectivos tienen muchas capas. Negar una para defender otra no ayuda a quienes lo han sufrido en su propia piel. Y convertir a las víctimas en argumento solo añade una injusticia más.
Escuchar a las víctimas es una obligación moral. Pensar el poder, también.
Los textos aparecen ordenados por fecha, pero no responden a una lógica de actualidad inmediata. Se pueden leer en cualquier orden.
Ayer volé sobre un mar de nubes al amanecer.
Hoy he leído la prensa, me he tomado la cerveza de rigor en la terraza bajo un sol discreto y he seguido dándole vueltas a la visita de Donald Trump a China. Y, curiosamente, me vino a la cabeza un amigo.
«Durante años nos vendieron que China era el enemigo. Hoy Trump aterriza en Pekín acompañado de quienes más necesitan hacer negocios con ese enemigo.»
Hoy, un mes después del inicio de la guerra en Irán, ya se empiezan a ver sus efectos en la economía europea. La inflación en España ha subido al 3,3% en marzo, impulsada por el encarecimiento de la energía y los carburantes.
Hoy, leyendo las noticias y sintiendo una verdadera impotencia ante lo que ocurre en el mundo, mientras discutía con un amigo me vino a la cabeza una imagen: el bombero pirómano.Hay una figura que aparece una y otra vez en la política, en la empresa y, en general, en cualquier espacio donde hay poder. Es el bombero pirómano. Es quien...
No se trata solo de una persona, sino de una manera de ejercer el poder: como un reparto a la vista de todos.
Hay diagnósticos que no se formulan solo con datos ni con grandes discursos. A veces se revelan en una imagen.
El petróleo no solo mueve economías. También impone relatos, tutelas y silencios. Una reflexión desde la geopolítica y lo humano.
Jueves 7/01/2026, Lo ocurrido en Venezuela no ha quedado ahí. En los últimos días, Groenlandia ha entrado con fuerza en el foco geopolítico. No como una noticia exótica, sino como una advertencia. Tras la operación en Caracas, Donald Trump ha vuelto a hablar abiertamente de la isla ártica, afirmando que Estados Unidos la "necesita" por razones...
Hoy, el día después, empiezan a verse cosas en Venezuela que hace solo unas semanas parecían extrañas y que ahora encajan demasiado bien.
Reflexión hipotética escrita desde la preocupación por los relatos que normalizan la invasión como justicia.
Trump, comercio y poder sin freno
Nota de relectura · En Voz Baja
A veces el tiempo habla más claro que cualquier titular. Pero aunque nos dé la razón, los que manejan el tablero siguen jugando sin árbitros. Este texto es una llamada a no resignarse, a mirar lo que se repite… y a preguntarnos por qué lo aceptamos.
La ciudadanía también tiene voz, incluso cuando no grita.
A veces hablamos de un lugar lejano… y estamos hablando de nosotros. Esta reflexión nace en la ironía, pero desemboca en algo muy real: cómo las grades decisiones que se toman lejos acaban marcando la vida de los que no levantamos la voz. Groenlandia, Canarias, el pueblo… ¿quién decide por quién?