Por qué escribir sobre el pasado
Hay una paradoja que me acompaña cada vez que me siento delante del ordenador.
Ordenados por fecha:
Hay una paradoja que me acompaña cada vez que me siento delante del ordenador.
Mientras limpiaba los cristales del apartamento de mi suegra —que en paz descanse—, pensaba que yo no me dedico a limpiar cristales, como tampoco me dedico a tantas y tantas cosas que, sin embargo, termino haciendo.
Un hombre me tendió su carrito y la moneda del depósito, sin que yo se la pidiera. Antes de eso, ya lo había juzgado mal.
En geopolítica, ninguna jugada termina en la casilla donde empieza.
Hay regalos que entendemos el día que los recibimos.
Hace unos días levanté la mirada y allí estaba Venus. Sola, brillante, casi ignorada. Pensé entonces que vivimos demasiado pendientes de lo que ocurre a ras de suelo: las noticias, las prisas, la crispación, los problemas. Y escribí algo que sigo pensando:
Actualizado, agosto 2026 · Publicado originalmente en abril 2025
Veinte días después de publicar Ventanas de Luz, sigo sin poder describir exactamente lo que ha pasado. No porque no haya pasado nada. Sino porque lo que ha pasado no tiene el nombre que yo esperaba.
El mar no entiende de ciclos electorales. Ni de ruedas de prensa. Estas líneas no son sobre política. Son sobre lo que ocurre cuando la política deja de estar a la altura de lo que sucede.
Esta semana he recibido mensajes de personas que han terminado el libro.
El domingo había partido. Y había humo en el horizonte.
Hubo un día en que me senté a escribir una carta para mis hijos.
Hoy la prensa vuelve a poner sobre la mesa nombres como Vito Quiles, Javier Milei y otros.
Ayer volé sobre un mar de nubes al amanecer.
Ayer ordené cajones. Entre papeles y la declaración de la renta, los informativos de fondo fueron dejando algo que no esperaba: no la contradicción de siempre, sino el silencio de los que aceptan volver al armario.
Llevo semanas escuchando que España es poco menos que un país destruido.
A veces pienso que quienes nacimos en aquella España y vivimos hoy en esta otra hemos atravesado dos países distintos sin movernos del mismo mapa.
Hace un año volví a Huesa. Creía saber lo que iba a sentir.
"HAY QUE ESTAR MUY PODRIDO MORALMENTE." "LA CORRUPCIÓN ES PEOR QUE LA MAFIA."
Durante años me hicieron creer que vivíamos en una dictadura.
Hoy he leído la prensa, me he tomado la cerveza de rigor en la terraza bajo un sol discreto y he seguido dándole vueltas a la visita de Donald Trump a China. Y, curiosamente, me vino a la cabeza un amigo.
La cara de Florentino Pérez al salir a la rueda de prensa que él mismo había convocado no era la de un presidente fuerte. Era la de un hombre que, de pronto, parecía haber perdido el cielo que se le había concedido durante más de veinte años.
«Durante años nos vendieron que China era el enemigo. Hoy Trump aterriza en Pekín acompañado de quienes más necesitan hacer negocios con ese enemigo.»
El domingo 10 de mayo, a las 06:30, el MV Hondius fondeó frente a Granadilla.
He escrito antes sobre la sonrisa de la ilegalidad en casos cercanos: una comunidad de vecinos, un ayuntamiento. Casos pequeños en apariencia. Grandes en lo que revelan.
Esta vez la sonrisa es más grande. Y la sala, el Tribunal Supremo.
Hay veces en que una causa justa deja de iluminar cuando a su alrededor se junta demasiado ruido.
📬 ¿Te gustaría recibir las próximas reflexiones? Suscríbete o escríbeme aquí.