Cuando los memes crean monstruos

Hoy la prensa vuelve a poner sobre la mesa nombres como Vito Quiles, Javier Milei y otros.
Al principio nos reíamos.
Compartíamos el meme.
Aplaudíamos la ocurrencia.
Celebrábamos a quien parecía romper todas las reglas.
Parecía divertido.
Parecía inofensivo.
Con el tiempo descubrimos que la caricatura también tiene consecuencias. Porque cuando durante años premiamos la provocación, el insulto y el espectáculo, acabamos dándoles más valor que a los argumentos.
Y entonces algunos de esos personajes dejan de ser un fenómeno de las redes para convertirse en actores con influencia real.
Claro que cada uno es responsable de sus decisiones.
Pero también conviene hacer una autocrítica.
Durante demasiado tiempo confundimos el entretenimiento con la política. Reímos las gracias de quien, quizá, no se estaba riendo con nosotros, sino de nosotros.
Ahora, cuando llegan los conflictos, las amenazas o el victimismo, muchos se preguntan cómo hemos llegado hasta aquí.
Tal vez la respuesta sea incómoda.
Los monstruos mediáticos rara vez nacen de un día para otro.
Los vamos alimentando entre todos: clic a clic, meme a meme, aplauso a aplauso, mientras creemos que todo forma parte del espectáculo.
Hasta que un día descubrimos que el espectáculo ha dejado de ser un espectáculo.
Y ya forma parte de la realidad.
En Voz Baja · José Moreno Robledillo
En Voz Baja · José Moreno Robledillo
Un espacio para detenerse
Escribo sobre memoria, raíces y los lugares que nos definen. Sin urgencia. Sin trincheras. Con el tiempo que merecen las cosas.
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