Marruecos no es el problema

25.08.2026
‎⁨Machraa El Ain⁩, ⁨Souss-Massa⁩, ⁨Marruecos⁩
‎⁨Machraa El Ain⁩, ⁨Souss-Massa⁩, ⁨Marruecos⁩

En geopolítica, ninguna jugada termina en la casilla donde empieza.

Hace tiempo escribí sobre Europa en una encrucijada. Hoy vuelvo sobre aquella reflexión porque algunas cosas han cambiado. Otras, quizá no tanto.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el tablero internacional empezó a moverse de otra manera. A veces tengo la sensación de que la política mundial se ha convertido en una enorme partida de Monopoly: se compran, se venden y se intercambian casillas desde despachos situados a miles de kilómetros.

Durante mucho tiempo esas casillas parecían quedar lejos.
Ahora algunas están al lado de casa.
Marruecos, el Sáhara, Ceuta, Melilla, Canarias…

Una partida que llega a casa

He viajado varias veces a Marruecos y llevo años observando cómo el país ha ido ganando peso, construyendo alianzas y defendiendo sus intereses. Hace lo que hacen todos los países: jugar sus cartas.

Por eso quizá el problema no sea Marruecos.
Quizá debamos mirarnos nosotros.

En España estamos más pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, sí. Pero demasiadas veces nuestras preocupaciones parecen dirigidas por el interés partidista antes que por el interés de la nación.

La contradicción que nadie quiere ver

Y ahí encuentro algo difícil de entender.

Una parte de la política española contempla a Trump como referente, incluso como alguien capaz de ayudar a cambiar el rumbo político de España. Pero fue precisamente Trump quien tomó decisiones que fortalecieron la posición internacional de Marruecos, entre ellas el reconocimiento estadounidense de su soberanía sobre el Sáhara Occidental.

Podemos estar a favor o en contra. Lo importante es entender que en geopolítica ninguna jugada termina en la casilla donde empieza.

Primero, la puerta

Hace tiempo utilizaba un ejemplo muy sencillo.

En una familia podemos discutir por muchas cosas. Podemos estar enfadados, pensar diferente e incluso no hablarnos. Pero si alguien llama a nuestra puerta, dejamos un momento nuestras diferencias y miramos hacia ella.

Primero protegemos la casa.
Después continuamos discutiendo.

No estoy seguro de que en España estemos haciendo eso.

A veces parece que, mientras alguien llama a la puerta, seguimos discutiendo entre nosotros sobre quién debe tener las llaves.

Y no hablo de cerrar filas alrededor de ningún Gobierno. Un Gobierno debe ser criticado cuando se equivoca, y la oposición tiene la obligación de controlarlo. Hablo de algo diferente: saber distinguir entre el Gobierno de España y los intereses de España.

Del despacho al timeline

Hubo un tiempo en que buena parte de la diplomacia ocurría a puerta cerrada. No necesariamente era mejor. Simplemente se entendía que ciertas cuestiones requerían prudencia, negociación y distancia del ruido cotidiano.

Hoy todo ocurre delante de nosotros.

Habla un ministro. Contesta otro. Aparece un titular. Las redes dictan sentencia. Y en unas horas todos tenemos una estrategia para el Sáhara, Ceuta, Melilla, Marruecos o Estados Unidos.

En España siempre hemos sido muy dados a ser entrenadores de fútbol.
Ahora también somos ministros de Exteriores

La pregunta que importa

Quizá deberíamos preguntarnos algo más sencillo:

cuando se trata de defender nuestros intereses comunes, ¿somos capaces de dejar durante un momento nuestras diferencias detrás de la puerta?

Porque Marruecos defenderá los suyos.
Estados Unidos defenderá los suyos.
Europa intentará defender los suyos.

La pregunta es quién está defendiendo los nuestros.

José Moreno Robledillo · En Voz Baja

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