El armario de la dignidad

03.06.2026

Ayer ordené cajones. Entre papeles y la declaración de la renta, los informativos de fondo fueron dejando algo que no esperaba: no la contradicción de siempre, sino el silencio de los que aceptan volver al armario.


Papeles, carpetas, recuerdos. Y también la declaración de la renta, con hora a las 13:15. Desde que dejé al asesor y voy directamente a la delegación, me va un poco mejor. Hay cosas que mejoran cuando uno les pierde el miedo

Entre carpeta y carpeta, fueron pasando los informativos de fondo. Todavía no se ha marchado del todo el año político y ya casi echo de menos este ruido. Hay algo extraño en eso.

Y en ese murmullo apareció lo de siempre.

Durante años, un líder de la oposición nos ha llevado al mismo escenario. El independentista exiliado. El que venía del frío para romper el país. El hombre del saco de cada discurso y cada mitin.

Antes el enemigo tenía nombre, dirección y extradición pendiente.

Hoy ese mismo enemigo empieza a parecer un hombre útil.

Todo esto sería hasta bonito.

La política, como la vida, está llena de conversiones repentinas. Lo que ayer rompía el país hoy empieza a parecer una salida. Lo que ayer venía del frío hoy llama a la puerta con buenos modales.

Claro que lo entiendo. Claro que la geometría parlamentaria obliga a malabarismos que no siempre se pueden explicar en voz alta.

Pero esta noche no me ha quitado el sueño ese viraje.

Me lo ha quitado otra cosa.

Hay una formación que durante años hizo de la intransigencia su sello. Sin pactos con el adversario. Sin cesiones. Con una bandera que, decían, no se dobla.

Y ahora parece que ese líder les dice en voz muy baja: «Métete un momento en el armario. Solo mientras negocio. Que no se note.»

Y ellos parecen aceptarlo.

Sin protesta visible.

Sin declaración de ruptura.

Con los principios doblados con cuidado y guardados en el cajón.

La pregunta ya no es qué contradicción arrastra uno.

La pregunta es cuánta dignidad está dispuesta a guardar otra formación en el armario para seguir siendo útil.

Con los años he aprendido que los armarios de la política tienen mucha más capacidad de la que aparentan.

Y que lo que entra en ellos no siempre vuelve a salir con el mismo pliegue.

Ayer ordené cajones.

A veces pienso que no soy el único.

En Voz Baja

José Moreno Robledillo - junio 2026


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