Nuestros hijos también emigran: España, talento joven y la gran contradicción de la prioridad nacional
Más de tres millones de españoles viven hoy fuera del país
Algunos son hijos y nietos de antiguas emigraciones. Otros son jóvenes de hoy que hacen la maleta buscando lo que aquí no encontraron: salario, carrera profesional y futuro.
No llegan en patera ni salen en portada con música dramática.
Salen en avión, con títulos universitarios, idiomas y talento en la maleta. Se van a Alemania, Suiza, Países Bajos o allí donde les paguen mejor y les valoren más. Ingenieros, médicos, investigadores, técnicos de marketing, programadores.
Eso también es emigración.
Y convendría no olvidarlo cuando algunos venden la llamada prioridad nacional.
La pregunta que España debería hacerse sobre emigración
Porque la pregunta no es solo qué hacemos aquí con quien viene.
La pregunta seria es otra: ¿qué haremos cuando otros países apliquen a nuestros hijos la misma norma que algunos quieren imponer aquí?
Si mañana en Alemania dijeran:
Primero los alemanes para el empleo público.
Primero los alemanes para la vivienda protegida.
Primero los alemanes para ciertas ayudas.
¿Qué diríamos?
¿Que es soberanía?
¿Que es sentido común?
¿O que están cerrando puertas a jóvenes preparados que solo buscan una oportunidad?
La respuesta importa. Porque lo que exigimos fuera debería coincidir con lo que construimos aquí.
La economía necesita talento, movilidad y confianza
La economía real no funciona con eslóganes. Funciona con talento, movilidad y confianza.
Cerrar puertas puede sonar sencillo. Gobernar una economía moderna no lo es.
España fue tierra de emigrantes
Millones de familias lo saben.
Hubo una España que salió hacia Alemania, Suiza, Francia, Bélgica o Cataluña con una maleta de cartón, miedo y esperanza. Hoy existe otra España que vuelve a marcharse, muchas veces con estudios, idiomas y preparación.
Hoy también exportamos talento.
La prioridad nacional más inteligente
Por eso, quizá la prioridad nacional más inteligente no sea levantar muros, sino construir un país donde nuestros hijos no tengan que marcharse… y donde quien venga a trabajar sume, cotice y ayude a sostener lo que entre todos usamos.
Porque cuando desprecias al emigrante de otro, un día alguien desprecia al tuyo.
En Voz Baja
José Moreno Robledillo · abril 2026
