El bombero pirómano
La figura que prende y apaga
Hoy, leyendo las noticias y sintiendo una verdadera impotencia ante lo que ocurre en el mundo, mientras discutía con un amigo me vino a la cabeza una imagen: el bombero pirómano.Hay una figura que aparece una y otra vez en la política, en la empresa y, en general, en cualquier espacio donde hay poder. Es el bombero pirómano. Es quien prende la mecha y después aparece con la manguera. Quien provoca el incendio y más tarde se presenta como el único capaz de apagarlo. Y lo hace con una habilidad casi perfecta.

Cómo funciona el mecanismo
Cuando llega el momento de apagar el fuego, todo el mundo aplaude su intervención. Pocos se detienen a mirar quién encendió la primera chispa.
En la vida pública ocurre con frecuencia. Se generan tensiones que podían haberse evitado. Se toman decisiones que empujan las cosas hacia el conflicto. Se alimenta un problema hasta que se vuelve peligroso. Y cuando la situación se vuelve insostenible, aparece la solución de urgencia.
En política internacional lo vemos con frecuencia: el líder que escala la tensión hasta el límite para después negociar como si fuera un gesto de generosidad. En economía también: la empresa que recorta servicios y luego anuncia como innovación su nueva versión de pago. Y en las organizaciones no es raro encontrar a quien primero genera el caos y luego llega con el plan de rescate.
El relato como arma
Entonces el relato cambia. El foco ya no está en el origen del incendio, sino en la eficacia del bombero.
El bombero pirómano siempre tiene una ventaja decisiva: controla el relato. Decide en qué momento se vuelve visible, a qué ritmo escala la crisis, y cuándo aparece con la solución. Quien controla el relato, controla la percepción de los hechos.
Por eso casi nunca se hace el balance completo del daño causado.
Lo que no se mide: el bosque quemado
Se mide el incendio que se apagó. Pero no el bosque que se quemó antes.
Esa asimetría es el núcleo del problema. El daño visible genera gratitud. El daño invisible —el que se provocó— apenas se registra. Y así el bombero pirómano siempre parece imprescindible.
Tal vez la única forma de salir de ese ciclo sea aprender a hacer siempre la pregunta incómoda: ¿quién encendió la primera chispa?
— José
📌 En Voz Baja – Reflexión ciudadana
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