El hilo que vuelve cuando quiere

Jueves, 11 de diciembre de 2025 · Aeropuerto Josep Tarradellas, 13.30 h
Comer en el Burger King del aeropuerto se ha convertido en una pequeña tradición antes de volar a Tenerife. No es por la comida. Es por el ambiente. Las mesas amplias, los sillones, el enchufe para cargar el móvil… y ese momento en el que uno se siente entre dos vidas: la que deja atrás y la que empieza cuando el avión despega.
Hoy he venido con la idea de trabajar en mis propósitos para 2026.
Estreno bolígrafo japonés de MUJI, estreno libretas y, por roño, no estreno la agenda que tenía fichada. Una tontería más de esas que luego recuerdas.
Ayer volvimos al restaurante "Los Quinze Nits". Es un lugar que siempre me mueve algo. Lo conocimos el 22 de julio de 2002, tres días después de nuestra boda. Fue Pepe, junto a Eduardo, quien nos llevó allí. Ellos mismos nos acompañaron después hasta Estambul para empezar la luna de miel. Cosas que tiene la vida: haces un viaje a Praga y vuelves con dos amigos para siempre.
Son ellos quienes nos descubrieron ese restaurante. Prepararon aquel viaje con un nivel de detalle que hoy, mirándolo desde la distancia, solo puedo llamar "hilo invisible". No se ve, pero está. Une sin pedir permiso.
Sentado ayer en la misma mesa donde empezó todo, me vino la necesidad de escribirle a Carmen, esa paisana a la que nunca hemos visto pero que nos ha acercado tanto a Huesa con recuerdos, conversaciones y su hermana Vicenta.

Es curioso hablar con alguien que no has visto jamás y sentir que forma parte de tu propio mapa emocional. Otra vez el hilo.
Porque la historia, si la miras despacio, es así:
A Carmen la conocí por Danay, que vive en Panamá.
A Danay la unió a mí mi cuñado Pepe, en El Médano.
A Vicenta, que vive en Huesa, la conocí por Carmen, que vive en Madrid, y que pidió a su hermana que me acompañara cuando fui. Un lujo de compañía.
Y Danay me hablaba de un José, que vive en Chicago, y que también forma parte de ese tejido.
Y, para rematar, resulta que Carmen trabaja en Los Quinze Nits… pero en Madrid.
Dime tú si esto no es hilar fino.
Ayer sentí que tenía que saludarla. Decirle simplemente:
"Danay, Pepe, Eduardo… y este hilo que ha ido hilando casi veinte años de mi vida".
A veces no hace falta buscar señales. Basta con prestar atención.
El hilo vuelve cuando quiere.
Y cuando vuelve, te recuerda que nada de lo que nos pasa viene solo.
Mientras tanto, yo pensaba en mis propósitos para 2026… y el hilo, como siempre, decidió aparecer antes que la agenda.
2002–2025. Y lo que venga.
José Moreno Robledillo
Diciembre 2025
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