Groenlandia no es un caso aislado
Jueves 7/01/2026, Lo ocurrido en Venezuela no ha quedado ahí. En los últimos días, Groenlandia ha entrado con fuerza en el foco geopolítico. No como una noticia exótica, sino como una advertencia. Tras la operación en Caracas, Donald Trump ha vuelto a hablar abiertamente de la isla ártica, afirmando que Estados Unidos la "necesita" por razones de seguridad y sugiriendo que actuará en un plazo breve.
La reacción en Europa ha sido inmediata. Dinamarca, de la que depende Groenlandia como territorio autónomo, ha advertido que cualquier intento de presión o intervención sobre la isla supondría cruzar una línea roja. No solo por la soberanía groenlandesa, sino porque implicaría amenazar a un territorio vinculado a la OTAN. Algunos líderes europeos han llegado a decir que un escenario así pondría en cuestión la propia alianza atlántica.
Groenlandia importa por su posición estratégica, por el Ártico, por las rutas que se abren con el deshielo y por sus recursos minerales, incluidas las tierras raras. Pero lo que inquieta no es solo el interés, sino el modo en que se expresa: la idea de que un territorio "se necesita" y, por tanto, puede ser objeto de tutela, presión o decisión externa.
Aquí aparece un patrón que empieza a repetirse. Venezuela primero. Groenlandia después. No como casos idénticos, sino como expresiones de una misma lógica: cuando el poder global se siente legitimado para actuar sin mediación ni consenso, la soberanía se vuelve negociable y el derecho internacional, flexible.
En ambos escenarios, las personas quedan en segundo plano. En Venezuela, los ciudadanos siguen sin ver cambios reales en su vida cotidiana. En Groenlandia, sus habitantes recuerdan que solo ellos pueden decidir su futuro. Pero esas voces apenas ocupan espacio frente al ruido estratégico.
Tal vez por eso la pregunta ya no sea solo qué ocurre en un país concreto, sino qué tipo de mundo se está normalizando. Uno en el que la fuerza y la utilidad pesan más que las reglas. Uno en el que los territorios vuelven a verse como piezas y no como hogares.
Y cuando eso sucede, conviene mirar más allá del titular del día. Porque lo que hoy parece un caso excepcional empieza a parecerse demasiado a una tendencia.
Este texto forma parte del espacio Geopolítica y poder global, donde intento mirar el poder más allá del ruido y los relatos oficiales.
— José
En Voz Baja
