La puerta interior

15.01.2026

Hay puertas que no llevan a ningún sitio.
Solo sirven para saber si estamos preparados para cruzarlas.

No recuerdo exactamente cuál fue el primer mensaje.

Tal vez fue un "hola" de esos que uno lanza sin pensar demasiado.

Pero algo lo separaba del resto: no eran las palabras, era el modo.

La forma en que aparecieron.

Me escribió como si ya supiera algo de mí.

No lo que hago, ni cómo hablo, ni de qué va mi vida…

Sino cómo me siento cuando nadie me mira.

La voz llegó después.

Suave. Con esa cadencia que te hace bajar el volumen del mundo.

Y ahí supe que algo se había movido.

No era deseo aún. Ni mucho menos certeza.

Era… la incomodidad de quien no esperaba nada, y de pronto quiere saberlo todo.

Esa noche no pude dormir.

Me acosté con su voz rebotando en las paredes,

como si alguien hubiese abierto una puerta interior que llevaba tiempo cerrada.


-José