"Soldadito marinero: de un invierno gris a un marzo de luz"

16.03.2026

El 14 de marzo de 2025, todo a nuestro alrededor eran nubes grises. En este post, te cuento cómo un concierto de Fito & Fitipaldis me ayudó a pasar de un invierno de oscuridad a un marzo de luz, y cómo la música puede ser un refugio en los momentos más difíciles.

Fito & Fitipaldis en el Recinto Ferial de Tenerife: donde la música se convirtió en luz.
Fito & Fitipaldis en el Recinto Ferial de Tenerife: donde la música se convirtió en luz.

Las entradas para el concierto de Fito & Fitipaldis salieron a la venta en plena tormenta. Yo estaba en medio de un invierno que no terminaba, una primavera que se resistía. Hasta que llegó un mensaje: "Vendo 2 entradas de Fito & Fitipaldis, 14 de marzo de 2026, Recinto Ferial de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, via Ticketmaster. ¿Te interesa?". Una pareja, sin saberlo, nos regalaba su noche para adentrarse en su propio invierno. A nosotros, en cambio, aquel gesto nos iluminó el camino.

Este sábado 14 de marzo de 2026, un año después, estábamos ahí, en el concierto. Entre canciones, recordé que "el colegio nada me enseñó, todo lo que sé me lo enseñó una bruja". Y es cierto: en esos meses oscuros aprendí más de la vida que en cualquier aula. Marzo de 2025 fue nuestro invierno oscuro, nuestra primavera robada. Pero este marzo de 2026 ha llegado con otra cara.

"Soldadito marinero,
camina despacito, que las prisas no son buenas,
con la chaqueta doblada al brazo, como si el frío aún no se hubiera ido.
Pasa por la calle donde los chavales juegan,
él también quiso ser niño, pero le pilló la guerra."

"Soldadito marinero, conociste a una sirena
de esas que dicen 'te quiero' si ven la cartera llena.
Escogiste a la más guapa y a la menos buena,
y sin saber cómo, te cogió la tormenta."

Él soñaba con cruzar los mares y olvidar a su sirena. No fue difícil cuando conoció a Mariela, la de los ojos verdes y el negocio entre las piernas. "¡Ay, qué puntería, no te arrimas a una buena!"

Aquella noche, entre "La Casa Por el Tejado" y los recuerdos, entendí que a veces la vida te quita para después darte algo distinto, algo que no esperabas. Un año atrás, solo veía nubes. Ahora, bajo las mismas estrellas, bailábamos con los zapatos de piel de serpiente puestos, sabiendo que las tormentas pasan, pero la música —y la gente buena— queda

— en voz baja

¿Alguna vez un concierto, una canción o un gesto os ayudó a salir de un invierno oscuro? 

Me encantaría leer vuestras historias.

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