Ventanas de Luz

Una mirada a mis raíces · Memorias de una vida (1956–1979)


Este espacio nace para compartir un viaje íntimo: el de mis memorias.

Pero estas memorias tienen una particularidad. No están escritas con una sola voz. Están escritas con dos.

La primera es la del niño que vivió los hechos sin comprenderlos del todo. El niño de Huesa que se sentaba en un bordillo a ver pasar la vida. El monaguillo de Vall-llobrega que abría la iglesia antes del alba. El adolescente de Cornellà que entró a trabajar en un matadero con catorce años y aprendió que el cuerpo tiene límites. El joven que se fue a Ginebra con una maleta pequeña y más miedo que certezas.

La segunda es la del adulto que, sesenta años después, vuelve a mirar. El hombre que ha vivido lo suficiente para entender que el silencio de su padre no era ausencia, sino protección. Que el trabajo duro de su madre no era castigo, sino la única forma de amor que conocía. Que la emigración no fue una huida, sino una escuela.

Esta doble mirada es el corazón de Ventanas de Luz. No busco idealizar el pasado ni juzgarlo. Busco, simplemente, entender. Y al hacerlo, tender un puente entre aquel niño andaluz que aprendió a callar y este hombre que ha aprendido, por fin, a nombrar las cosas.

Mi vida, como la de tantos españoles de mi generación, está hecha de ventanas. Algunas se abrieron de golpe, empujadas por la necesidad. Otras las fui entreabriendo poco a poco, con el esfuerzo de cada día. En todas, incluso en las más duras, encontré una luz que me ayudó a comprender quién soy y de dónde vengo.

Te invito a asomarte a ellas.

VENTANA A HUESA · El Origen

Allí nació mi mirada. Entre silencios cargados de historia, el olor a tierra y los juegos de infancia. Es el punto de partida.

"A mis siete años, el verano no era una postal. Era un golpe de calor en la nuca."

VENTANA A VALL-LLOBREGA · El Desarraigo

Allí aprendí lo que significa dejar atrás. Viñas, una rectoría fría y un idioma nuevo. Fue el primer gran choque con lo desconocido.

"Lo primero que sentí al llegar fue el silencio. No era un silencio tranquilo; era un silencio que pesaba."

VENTANA A CORNELLÀ DEL TERRI · La Forja

Allí se consolidó mi carácter. El matadero, la cooperativa, la casa levantada a pulso entre todos. Fue lucha, adolescencia y el descubrimiento del trabajo duro.

"Cinco días después de cumplir catorce años entré a trabajar en CICOSA. Ese fue el verdadero final de la infancia."

VENTANA A GINEBRA · La Apertura al Mundo

Allí me enfrenté a la soledad del emigrante. Una buhardilla con vistas al cielo, el frío, el idioma que al principio humilla y luego libera.

"Llegué a Ginebra con miedo y luz. Allí empezó mi vida adulta."

Espero que al recorrerlas encuentres algo que también te ilumine.

José Moreno Robledillo