Sala de espera, sala de vida · Diario de Etapas #6

02.07.2025

Radioterapia, gratitud y la vida que se celebra en silencio

2 de julio de 2025 · Actualizado abril 2026

Julio de 2025. Es la segunda sesión de radioterapia de Cristi. Serán quince en total. La última está prevista para el 21 de julio. José escribe desde la sala de espera del servicio de radioterapia, un espacio que, lejos de ser gris, se convierte en testimonio de dignidad y gratitud callada. Este es el sexto artículo del Diario de Etapas, uno de los más leídos de la serie.

Sala de espera del servicio de radioterapia. Julio de 2025.
Sala de espera del servicio de radioterapia. Julio de 2025.

El ritmo de las sesiones

Es la segunda sesión de radioterapia de Cristi. Serán 15 en total. Está previsto que la última sea el 21 de julio. Lo tenemos marcado en el calendario como una meta, pero sabemos que cada día cuenta por sí mismo.

Frente a nosotros, varias pantallas. Una grande, como de aeropuerto, que lanza números, puertas, letras, trámites. Y otras más pequeñas que anuncian cuál es el siguiente turno. Un lenguaje nuevo que, con el tiempo, se vuelve familiar.

Un lenguaje nuevo y una rutina digna

Esta sala de espera es distinta. No hay prisas. Cada persona tiene su nombre, su diagnóstico, su historia. Y una cita con el acelerador que le ha tocado: el 1, el 2, el 3, el 4…

El primer día nos atendió Mari. Con palabras sencillas, con calma, con cuidado. Nos explicó paso a paso qué pasaría. Desmontó mitos, calmó miedos. Qué importantes son esas Maris que aparecen en momentos clave: no solo por lo que hacen, sino por cómo lo hacen, con respeto, con ternura, con humanidad.

También nos entregaron una bolsa de muselina con la bata que Cristi usará en cada sesión. Siempre la misma. Como un pequeño ritual. Junto a ella, una tarjeta con su número de paciente. Al llegar, pasas la tarjeta y el sistema te reconoce. Todo está pensado para que, dentro de lo duro, la rutina sea digna.

Celebrar la vida en voz alta

Hoy, mientras esperábamos, una mujer ha salido del acelerador aplaudiendo. Gritos, alegría. Era su última sesión. Celebrar eso es celebrar la vida. Otra etapa comienza. Otra montaña por escalar, sí. Pero también otra oportunidad para vivir con más claridad.

Veo muchas miradas así en esta sala. Ojos que lo dicen todo. Como los de una mujer mayor que salió sonriendo del acelerador 2. Le esperaba un familiar. Se entendían sin decir palabra. En sus ojos había amor, alivio, orgullo. Aquí ya no hay máscaras. Ni poses.

«Aquí todos sabemos que vivir no es un derecho garantizado. Aquí se dice sin palabras: Estoy vivo. Gracias, ciencia. Gracias, sanidad pública.»

Una paz que se comparte en silencio

Esta sala tiene agua, libros, periódicos, revistas… y una paz especial. Parece una sala VIP. No por el lujo, sino por la dignidad. Porque aquí no solo se espera: aquí se comparte, aunque sea en silencio.

Seguimos caminando. Paso a paso. Gracias por estar ahí.

José Moreno Robledillo · Julio de 2025

Este texto no ofrece consejos médicos ni soluciones. Es un testimonio personal escrito desde la experiencia, el acompañamiento y la memoria. Cada historia es única.

Share