Hoy, el cáncer tiene nombre. Y nosotros, palabras para agradecer.

10.04.2025

Actualizado abril 2026

Tenerife, 10 de abril de 2025. Hace unos días comimos con Sergio. Entonces aún esperábamos los resultados de la biopsia. Hoy ha llegado la respuesta. Y hoy, por primera vez, la palabra cáncer tiene nombre y apellidos.

La espera que pesa

Hace unos días escribí sobre aquella comida con Sergio. Lo hice con el corazón en la mano, sin saber bien cómo ponerle palabras a lo que sentíamos. Porque aquella comida no era solo una excusa para ponernos al día: era una tregua emocional. Una necesidad. Un refugio compartido cuando los nudos en la garganta no dejan hablar.

La fecha del 10 de abril se acercaba y, con ella, la incertidumbre. Nos acababan de decir que a Cristi le habían detectado un bulto. Le hicieron una biopsia. Nos dijeron que ese día nos darían los resultados. Desde entonces, cada día fue una mezcla de miedo, silencio, insomnio y abrazos apretados sin palabras.

El diagnóstico: poner nombre para empezar el camino

Y sí. Hoy es 10 de abril.

Y hoy, esa sospecha tiene nombre: cáncer. Uno de esos nombres que todos tememos, evitamos, esquivamos. Una palabra que pesa, que duele, que rompe.

Pero también una palabra que, al pronunciarla con el médico, trajo consigo algo más: un diagnóstico, una salida, un plan.


«Todo ha sido rápido, ordenado, humano. El sistema funciona.»

Gracias a la sanidad pública, Cristi tiene ya fecha para la operación, tratamiento pautado, una medicina a cinco años vista… y sobre todo, esperanza.

Gratitud y sistema público

Hoy, en medio de este torbellino de emociones, solo puedo dar las gracias.

Gracias por tener un sistema que no deja a nadie atrás. Gracias por poder seguir mirando hacia adelante, incluso cuando la palabra 'cáncer' aparece sobre la mesa. Gracias a los profesionales que nos han acompañado con humanidad y claridad.

Y sí, hoy más que nunca reafirmo algo que siempre he defendido: la sanidad pública no es un gasto. Es una de nuestras mayores riquezas.

Estas palabras no buscan compasión, ni aplausos. Solo quieren dejar constancia. Porque cuando uno recibe tanto, también tiene el deber de dar. Y si estas líneas sirven para que alguien más valore, cuide y defienda lo que tenemos, ya habrán cumplido su sentido.


El camino no termina aquí. Lo sabemos. Pero hoy, con el diagnóstico sobre la mesa y un plan en la mano, miramos hacia adelante con miedo y con gratitud a la vez. Porque el miedo y la esperanza, a veces, caminan juntos.

Con mi amor, José Moreno Robledillo · Tenerife, 10 de abril de 2025


Este texto no ofrece consejos médicos ni soluciones. Es un testimonio personal escrito desde la experiencia, el acompañamiento y la memoria. Cada historia es única.
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