Carta a la Seguridad Social

30.04.2025

Diario de Etapas #4 · Gratitud y sanidad pública desde el quirófano

30 de abril de 2025 · Actualizado abril 2026

El 30 de abril de 2025, el día después de que Cristi pasara por quirófano, escribí esta carta abierta a la Seguridad Social. Una operación de cáncer de mama culminada con éxito, un tumor extirpado a tiempo y la certeza de que el sistema público —cuando se cuida— salva vidas. Este texto es el cuarto artículo del Diario de Etapas, la serie que recorre el proceso de diagnóstico y tratamiento en primera persona.

Ayer, 29 de abril, Cristi pasó por quirófano. Hoy, 30 de abril, por primera vez en semanas, hemos respirado con un poco más de calma. En medio de tantas emociones contenidas, sentí la necesidad de escribir. No solo para desahogarme, sino para dar las gracias: a la sanidad pública, a sus profesionales y a quienes han estado ahí cuando más lo necesitábamos.

Esta carta está dirigida a ellos, pero también es una forma de reivindicar lo común, lo que nos sostiene, lo que nos cuida.


Querida Seguridad Social,

Hoy os escribo no como paciente ni como ciudadano corriente, sino como marido. Como compañero de viaje de Cristi. Como alguien que ha visto cómo cinco fechas pueden marcar para siempre la vida de una familia.

Era lunes 3 de marzo cuando una mamografía nos puso en alerta. Salimos de viaje a Palma de Mallorca con una llamada pendiente y una sombra imprevista en la pantalla. Al regresar, comenzaron las pruebas, las noches sin sueño, las palabras que costaba pronunciar en voz alta. Pero también empezó nuestro encuentro contigo. Con cada persona que forma parte de este sistema público que tantas veces damos por sentado.

El 2 de abril: la biopsia. El 10 de abril: el nombre de nuestros miedos, cáncer de mama. Pero aquel día no fue solo miedo. Nos ofrecieron un plan, un camino. Y, sobre todo, nos ofrecieron esperanza. El 28 y el 29 llegaron los quirófanos, las horas interminables fuera del bloque, el corazón acelerado. Hasta la buena noticia: el tumor estaba limpio, sin ramificaciones. Extirpado a tiempo.

La llamada y el abrazo que no tienen precio

Uno de los momentos más importantes fue la llamada de una doctora muy joven, serena, amable. Nos explicó con sensibilidad cómo había ido la intervención: por dónde hicieron las incisiones para que se notaran lo menos posible, dónde estaban los puntos. Lo hizo con un trato cercano, humano, claro. No solo nos dio resultados médicos. Nos dio tranquilidad. Y eso no tiene precio.

Un poco más tarde me avisaron de que podía entrar a ver a Cristi. Solo necesitábamos mirarnos para entendernos, para decirnos tanto sin palabras. Fue un momento tan íntimo, tan importante… que aún hoy no soy capaz de describirlo con justicia.

Quiero agradecer especialmente al enfermero que estaba allí. Con años de quirófano a sus espaldas, supo dar espacio a ese instante. Supo facilitarnos ese abrazo, esa mirada, ese silencio cargado de amor. Porque también eso es sanar.

La riqueza de lo común

En las horas siguientes, todo fluyó: información justa, correcta, de calidad. Nada sobraba, nada faltaba. Dos horas después ya teníamos cita para el 16 de mayo en Oncología y el 29 en Ginecología. Todo planificado, pensado para seguir avanzando.

Esta carta es un agradecimiento sincero a tantos profesionales de la Seguridad Social: Conchi, Rosi, Erika, Priscila, Juan, Víctor… y a tantos otros cuyos nombres no conozco, pero que día a día hacen que nuestras vidas sean mejores.

«Hoy no tengo que elegir entre la salud, la vivienda o la comida. Porque la sanidad pública no es un gasto: es una de nuestras mayores riquezas.»

Tener acceso a una sanidad pública fuerte, digna y humana no solo salva vidas. También devuelve la tranquilidad, la dignidad y la esperanza. El camino no termina aquí, lo sabemos. Pero hoy miramos hacia adelante con gratitud infinita por la sanidad pública y por todas las manos que nos han sostenido.

José Moreno Robledillo

Marido de Cristi, paciente del sistema público

Este texto no ofrece consejos médicos ni soluciones. Es un testimonio personal escrito desde la experiencia, el acompañamiento y la memoria. Cada historia es única.

Share