2025 · Un año escrito sin ruido

17.12.2025
Mesa de trabajo con cuaderno, bolígrafo y ordenador bajo una luz cálida, símbolo de un año escrito sin ruido
Mesa de trabajo con cuaderno, bolígrafo y ordenador bajo una luz cálida, símbolo de un año escrito sin ruido

Cuando el año termina, uno puede hacer ruido o puede escuchar. Yo he preferido escuchar lo que fui escribiendo sin prisas. No escribí 2025 para cerrar nada. Escribí para no perder el hilo.

Algunos textos nacieron del cansancio. Otros de la memoria. Algunos del enfado sereno y unos cuantos del agradecimiento. No siguieron una línea recta ni respondieron a un plan previo. Fueron apareciendo cuando hicieron falta. Y callé cuando no.

No es un resumen.
Es un paseo.
Un balance en voz baja.

Abril

El año empezó mirando hacia fuera. Al tablero grande. Al ruido del poder, al espectáculo político, a los gallos que cantan demasiado alto y a las grietas que ya no se pueden disimular.

Mayo

Volví a Huesa.
Y cuando uno vuelve, no vuelve solo. Vuelven los padres, los hijos, las preguntas sin respuesta y las raíces que no piden permiso.

Junio

El ruido cotidiano. La corrupción que ya no escandaliza. La sensación de que lo grave se ha vuelto costumbre. Y, precisamente por eso, la necesidad de seguir escribiendo en voz baja.

Julio

Mes de tránsito.
Viajes, salas de espera, pueblos que siguen latiendo aunque uno se haya ido. Lugares que no cierran del todo.

Agosto

El fuego. Los recortes. Las fábulas que parecían infantiles y resultaron ser políticas. Y la certeza de que las cenizas siempre dicen más de lo que parece.

Septiembre

La ilegalidad que sonríe. Los regresos a Cornellà del Terri. Los números que arden por dentro cuando se cruzan memoria y tiempo.

Octubre

El cuerpo. La salud. Y lo que ocurre cuando un cribado llega a tiempo y cambia un destino sin hacer ruido.

Noviembre

La soledad elegida. Las tradiciones que no eran fiesta. Las fechas que pesan más de lo que parecen y siguen pidiendo memoria.

Diciembre

No escribí este año para tener razón.
Ni para convencer a nadie.
Escribí para no perderme.

Para 2026 no pido grandes cosas.
Que sigamos leyendo despacio.
Que no confundamos ruido con verdad.
Que no nos roben la memoria ni la dignidad de pensar por nosotros mismos.

Y, si puede ser, que nos sigamos leyendo.
Aquí.
Sin gritar.
Con la palabra justa.
Y con las ventanas abiertas.

José Moreno Robledillo · Diciembre de 2025

Feliz 2026.


José Moreno Robledillo · Pensamiento libre, sin gritos

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